Si tu empresa sigue trabajando con Microsoft Dynamics NAV —lo que muchos seguimos llamando Navision—, hay una pregunta que conviene responder cuanto antes: ¿hasta cuándo tiene soporte tu versión? No es una cuestión técnica menor ni algo que se pueda ir posponiendo indefinidamente, porque de la respuesta dependen tu seguridad, tu cumplimiento normativo y, en la práctica, tu tranquilidad.
En este artículo te contamos qué versiones siguen soportadas, qué significa realmente quedarse sin soporte y qué opciones tienes por delante. Sin alarmismos, pero también sin restarle importancia.
Fechas de fin de soporte de Dynamics NAV
Microsoft mantiene cada versión durante un periodo determinado. Esta es la situación de las versiones más extendidas:
| Versión | Fin de soporte | Situación |
|---|---|---|
| Navision 4.0 y 5.0 | Hace más de una década | Sin soporte |
| Dynamics NAV 2009 / 2009 R2 | Enero de 2020 | Sin soporte |
| Dynamics NAV 2013 / 2013 R2 | Enero de 2023 | Sin soporte |
| Dynamics NAV 2015 | Enero de 2025 | Sin soporte |
| Dynamics NAV 2016 | Enero de 2026 | Sin soporte |
| Dynamics NAV 2017 | 2027 | En cuenta atrás |
| Dynamics NAV 2018 | 2028 | En cuenta atrás |
Si tu versión aparece como «sin soporte», no significa que el programa vaya a dejar de arrancar mañana. Significa algo más sutil y, a medio plazo, más incómodo.
Qué significa quedarse sin soporte
Cuando una versión sale del ciclo de vida, Microsoft deja de publicar:
- Parches de seguridad. Cualquier vulnerabilidad que se descubra a partir de ese momento se queda sin corregir. Es el punto más serio de todos.
- Actualizaciones legales y fiscales. Si cambia la normativa —y en España cambia—, tu ERP no se adapta solo.
- Correcciones de errores. Los fallos que aparezcan se quedan contigo.
- Soporte oficial. Ante un problema grave, no hay a quién escalarlo.
A esto se suma un efecto silencioso: cada año que pasa cuesta más encontrar profesionales que conozcan esas versiones, y los sistemas modernos con los que querrías integrarte —una tienda online, un TPV, la banca electrónica— dejan de contemplarlas.
«Pero mi Navision funciona perfectamente»
Es la frase que más escuchamos, y suele ser verdad. Navision es un producto sólido y hay instalaciones que llevan quince años dando servicio sin sobresaltos. El problema no es que funcione: es qué pasa el día que deje de hacerlo.
El riesgo de un ERP sin soporte no se nota en el día a día. Se nota de golpe, el día que hay un incidente y no hay red debajo.
Y hay un segundo motivo, menos defensivo: mientras tu ERP se mantiene congelado, el resto del ecosistema avanza. Cuadros de mando en tiempo real, automatización de tareas repetitivas, facturación electrónica, acceso desde cualquier sitio… Todo eso hoy viene de serie.
Qué opciones tienes
1. Quedarte como estás
Es una opción legítima si tu versión aún tiene soporte por delante. Si ya no lo tiene, conviene al menos poner medidas: copias de seguridad verificadas, el servidor aislado y un plan escrito de qué hacer ante un incidente.
2. Migrar a Business Central
Business Central es la evolución natural de Navision: misma lógica de negocio, pero en la nube, actualizada y conectada con Microsoft 365. Conservas tus datos, tus históricos y buena parte de tus personalizaciones. Lo contamos en detalle en nuestra página de migración de Navision a Business Central.
3. Cambiar de ERP
Siempre está sobre la mesa, pero implica empezar de cero: volver a formar al equipo, rehacer integraciones y renunciar a años de conocimiento acumulado. Si Navision te ha servido, lo lógico es continuar en la misma familia.
Cómo saber desde dónde partes
Para conocer tu versión exacta, abre Navision y ve a Ayuda → Acerca de Microsoft Dynamics NAV. Ahí verás la versión y la compilación.
Con ese dato, lo siguiente es hacer inventario de tres cosas: qué personalizaciones tienes, qué integraciones están en marcha y qué volumen de histórico quieres conservar. Son los tres factores que determinan el esfuerzo real de una migración, mucho más que la versión de partida.
Preguntas frecuentes
¿Perderé mis datos al migrar?
No, y es uno de los miedos más habituales que se disuelve en cuanto el proyecto está bien planteado. La migración traslada tus maestros, saldos e históricos, con copias de seguridad y validaciones en cada paso del proceso, precisamente para que no se pierda ni se corrompa nada por el camino. Lo que sí se define contigo, caso por caso, es cuánto de ese histórico merece la pena llevar al nuevo sistema: a veces compensa migrarlo todo en bloque, y otras es más práctico dejar los ejercicios fiscales ya cerrados en un entorno de solo consulta, al que puedes acceder cuando lo necesites sin cargar con ese peso en el día a día de Business Central.
¿Tendré que parar la empresa?
No, y evitar esa parada es uno de los objetivos explícitos de cómo planificamos cada migración. El cambio se organiza por fases, no como un salto único de un día para otro, y el arranque real se programa en el momento de menor actividad de tu calendario, normalmente coincidiendo con un cierre, cuando el volumen de operaciones es naturalmente más bajo. Tu equipo sigue trabajando con normalidad en el sistema actual hasta el mismo día del cambio, y la transición está pensada para que el hueco entre el «antes» y el «después» sea lo más corto y lo menos traumático posible, en vez de varios días con la operativa a medio parar.
¿Y mis desarrollos a medida?
Se revisan uno a uno durante el diagnóstico inicial, nunca se asume que pasan todos en bloque ni que se descartan todos por sistema. Muchas piezas de desarrollo a medida resultan estar ya resueltas de serie en Business Central, así que directamente dejas de necesitarlas. Las que sí son realmente específicas de tu negocio se rehacen como extensiones, que es la forma moderna y soportada de personalizar el sistema —lo explicamos con detalle en nuestro artículo sobre qué pasa con tus personalizaciones de NAV al migrar, incluyendo por qué las extensiones no se rompen con cada actualización de Microsoft, al contrario que las personalizaciones clásicas de Navision.
¿Cuánto se tarda?
Depende sobre todo del volumen de personalizaciones e integraciones de tu sistema actual, más que de una regla fija según el tamaño de la empresa. Un proyecto bien acotado, con poco desarrollo a medida y pocas conexiones externas, puede resolverse realmente en pocas semanas. Uno con mucha personalización acumulada, varias integraciones con otros sistemas o un volumen grande de histórico que decidir necesita, en consecuencia, más tiempo para hacerse bien. La forma sensata de tener una respuesta real para tu caso, en vez de una estimación genérica, es empezar por un diagnóstico y salir de él con un alcance y un plazo cerrados —la misma lógica que aplicamos al estimar cuánto cuesta migrar de NAV a Business Central.
En resumen
Si tu versión ya está fuera de soporte, no hay motivo para el pánico, pero sí para ponerle fecha a la decisión. Y si todavía te quedan uno o dos años, es justo el mejor momento: puedes planificar con calma, elegir cuándo hacer el cambio y no migrar con prisas.
En AXPA365 acompañamos a empresas en ese salto. Si quieres saber en qué punto estás, cuéntanos tu caso y te damos un diagnóstico sin compromiso: qué versión tienes, qué implicaría migrar y cuánto trabajo real hay detrás.

